El equipo italiano que en los años noventa contó con jugadores de la talla de Asprilla, Sensini, Zola, Thuram, Cannavaro, Verón y Buffon, y que conquistó tres Copas de Italia, una Recopa, la Supercopa de Europa y dos Copas de la UEFA, acaba de descender a la cuarta división. 

Por Alberto Aceves H.

 

El Parma, con más de cien años de historia, se fue de la Serie A. Quebró con 200 millones de euros de deuda y un presidente, Giampietro Manenti, arrestado por lavado de dinero y asociación ilícita. En la ciudad deportiva del club, en Collecchio, quedaron despachos sin muebles ni recepcionistas. La tintorería dejó de funcionar, igual que el comedor y el servicio de limpieza. A menos que haya un partido, el Estadio Ennio Tardini se mantiene cerrado. Todo lo demás fue puesto en venta.

En medio de este caos, los coches del cuerpo médico y los banquillos del vestidor ya fueron embargados. Asimismo, desapareció el gimnasio. Los jugadores no cobran desde agosto y los empleados laboran con ordenadores propios, que comparten hasta con ocho personas. De todas las asambleas que hubo, ninguna sirvió para resolver algo. La situación llevó al Parma a aplazar varios partidos en su última temporada en la Serie A, en la que descendió como último lugar después de 38 jornadas.

Si bien su futuro parecía estar una categoría abajo, los impagos y el efecto de la crisis determinaron la quiebra. De último momento apareció un grupo de inversores con una suma de dos millones de euros, para intervenir los libros contables. Gracias a eso el Parma se salvó de perder el nombre, aunque tendrá que jugar en la Serie D (cuarta división) como amateur.

"Fueron ocho años en los que fui muy feliz. ¿Quién no podía serlo? Éramos un equipo que divertía, que trataba de acercarse a los más grandes".

Apenas el 18 de mayo del año pasado, los crociati habían regresado a competencias europeas, como en los tiempos de Asprilla, Sensini, Zola, Thuram, Cannavaro, Verón y Buffon, a finales de los 90.

Fueron ellos los que hicieron grande a un equipo que, tan sólo después de lograr su primer ascenso a la Primera División (1990), se puso a pelearle títulos a la Juventus y al todopoderoso Milán de Van Basten, Gullit y Rijkaard.

Aquel Parma conquistó tres Copas de Italia (1992, 1998 y 2001), una Recopa (1993), la Supercopa de Europa (1993) y dos Copas de la UEFA (1995 y 1999), derrotando en una final a la Juve. De esa época se conservan los trofeos, que por suerte no han sido embargados todavía.

“Los mejores jugadores del mundo estaban en el Parma”, recuerda el colombiano Faustino Asprilla.  “Siempre nos vimos a la par del Milán y la Juventus, que por entonces eran equipos temibles. Si les ganamos, fue porque jugábamos sin miedo. No había secretos. En estos tiempos, hay veces que escucho a los futbolistas cuando se van a enfrentar al Real Madrid o al Barcelona. Antes del partido, dicen que van a tratar de que no los goleen o que van a buscar dar pelea. Eso no pasaba en el Parma”.

Roberto Sensini, desde Argentina, agrega detalles sobre las últimas noticias. Independientemente de la distancia, a Boquita le vienen todos los recuerdos de golpe.

"Fueron ocho años en los que fui muy feliz. ¿Quién no podía serlo? Éramos un equipo que divertía, que trataba de acercarse a los más grandes. Es normal que la historia de esos equipos no fuera la misma que la del Parma, por eso costaba más. Pero en esa ciudad de 120 mil habitantes (hoy, poco más de 183 mil), el club peleó siempre a su altura. Movía lo mismo que la Juventus, el Inter o el Milán. Queda nostalgia, pero es normal”.

A Sensini y Asprilla se les une Juan Sebastián Verón, hoy presidente de Estudiantes de La Plata.

"Es un final triste, porque muchos de nosotros crecimos a la par de aquel equipo”, dice. “Las cosas no estaban bien, ni siquiera en la misma ciudad. El equipo peleó hasta el último partido. Es más, le ganaron a la Juventus durante la temporada. Honoraron hasta el final su categoría. Uno quería lo mejor, estando lejos o cerca. Ahora toca esperar a que vuelva a lo antes posible a la Primera División. Es un lugar que se ganó, más allá de esta situación económica que complicó todo”.

Entre los tres van encontrando momentos, casi todos de gloria, vividos en el calcio italiano. Por ejemplo, el gol de tiro libre de Asprilla que acabó con una racha de 58 partidos sin perder del Milán, en el estadio San Siro (1992-93).

"¡Cómo no! Ese día jugamos un gran partido”, describe El Tino. “El Milán era imbatible y mucho más difícil en casa. A mí me tocó patear. Recuerdo que fue en el minuto 58 del segundo tiempo. Resultó extraño, porque antes había cobrado uno y lo había mandado muy alto. La gente me rechifló y me dijo de todo.

Después, cuando llegó esa segunda falta, yo no quería acercarme. ‘Patéalo tú, yo te la toco en corto’, le dije a Marco Osio. Pero no quiso. ‘No, tú patea. Lo hiciste bien en toda la semana. Pégale’, casi me obligó. Ahí fue cuando lo tomé en serio. Pateé y nunca pensé que sería gol. Le quitamos el invicto al Milán después de mucho tiempo”.

Sensini ve todavía ese video en YouTube. Reconoce que “fue un golazo”, pero también le da la sensación de que pudieron ser campeones de la Serie A, como en los torneos de Copa que disputaron.

"Se nos negó el campeonato en tres ocasiones. Lo más que pudimos fue llegar al segundo lugar. No sé si piensan igual, pero el mejor equipo fue el de la Temporada 1998-99. Estaba Buffon, Cannavaro, Verón, Crespo, Dino Vaio, Asprilla... un equipazo. Ese año logramos ganar tres Copas seguidas, pero nos faltó la Liga”.

De los tres, Verón es el más reservado. Nadie le quita el dolor de ver a su exequipo hundido en una categoría amateur después de vivir tantos momentos brillantes.

"Aquellos que hemos pasado por ese club, no podemos estar contentos”, argumenta. “Ocurre todo lo contrario. Tengo amigos que seguían trabajando dentro y que no saben cuál va a ser su situación en el corto plazo. El tiempo definirá su destino, pero al Parma uno siempre seguirá ligado. Es una lástima, por todos esos objetivos importantes que conseguimos juntos”.

En un ejercicio de memoria, Asprilla y Sensini enlistan el cuadro titular del Parma en los años 90.

“A ver, empecemos por Buffon en el arco”, interviene el colombiano. “Pedros, Benarrivo, Sartor y Apolloni, en la defensa. Sensini, un poco más adelantado”.

"También estaba Fuser y Dino Baggio”, agrega Boquita. “Juan Sebastián Verón, Hernán Crespo, Lilian Thuram, Fabio Cannavaro, Mario Stanic, Abel Balbo... eran todos estrellas. Formamos un equipo poderoso”.

Cuando termina, Asprilla añade el nombre de Gianfranco Zola.

"Lo admiré mucho. Fue el jugador con el que mejor me entendí en Europa. Yo con él podía jugar con los ojos cerrados y nos iba bien. Nunca vi a alguien pegarle a la pelota como lo hacía. Era un espectáculo verle patear los tiros libres, desde cualquier distancia. En Colombia conocí a un jugador similar a Zola, Víctor Aristizábal. Era otro de los que no hacía falta ver, para saber que estaba ahí”.

En 2003, Parmalat, el principal soporte publicitario del equipo, se derrumbó con una deuda de más de 14 mil millones de euros. Una bancarrota histórica que causó el arresto de Calisto Tanzi, entonces director ejecutivo. Para no tener que regresar al futbol amateur, el Parma Football Club se transformó en Parma AC, consiguiendo mantener la categoría. A partir de aquel momento, los triunfos de los 90 quedaron en un recuerdo.

Este texto fue publicado inicialmente en el periódico Excélsior de México

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