La periodista mexicana a la que muchos le reconocen su valentía como reportera, conversa con el público del Hay Festival 2016 Querétaro. Temas como el plagio del presidente Peña Nieto y la visita de Donald Trump a su país, que Aristegui califica como “la más grande estupidez política que hemos visto en este sexenio”, se ponen sobre la mesa.

Por Miguel Jiménez

1.

“Primero Prensa” es una de las cosas que los queretanos que aman a Carmen Aristegui deben odiar escuchar. Ellos -que desde las 5.30 de la tarde han creado una fila infinita que recorre casi tres calles para ver a la periodista Carmen Aristegui en conversación con Felipe Restrepo en el Hay Festival 2016, a las 7 de la noche-, no serán los primeros en entrar al Teatro de la Ciudad.

Son las 6.32 y contar con un brazalete verde en tu mano (tu acreditación como prensa) te ofrece tener las primeras filas para ver a Carmen Aristegui. El Teatro de la Ciudad luce casi vacío: solo con unas cuantas personas entre las filas de en medio y los costados de los asientos. Los asientos de las 10 primeras filas poseen una papeleta en el respaldo que dice “PRENSA”. Cuando sepan esto los queretanos que llenarán el Teatro de la Ciudad para ver a Carmen Aristegui, se van a enojar.

Pero la gente de prensa tampoco es tan afortunada. No puede estar en las dos primeras filas. Éstas son exclusivas para periodistas. ¿O si no cómo explicar que Diego Enrique Osorno (Slim. Biografía política del hombre más rico del mundo) ya estaba sentado en la esquina derecha de la segunda fila cuando la gente de Prensa apenas iba llegando? ¿O que el escritor español Juan José Millas regresara a su lugar en la esquina izquierda de la primera fila? O mejor aún, ¿que la llegada de los periodistas Laura Woldenberg (Vice México) y Hernando Álvarez (BBC Mundo) fuera directo hacia la segunda fila con asientos reservados, donde esperaba Diego Enrique Osorno? Incluso hasta en la llegada de Rulo (La ciudad de Frente), Laura Woldenberg se movió un asiento hacia la izquierda para que Rulo se sentara.

“No pueden apartar lugares”, decían algunos de los voluntarios de playera blanca rotulada con el logo Hay Festival 2016 Querétaro. La mayoría eran mujeres veinteañeras, aunque luego aparecía un hombre cuarentón con barba y un peinado de gel a dar el aviso. Pero varios queretanos que no portaban brazalete verde en ninguna de sus manos, se sentaron en las primeras filas y además, apartaron lugares. El control se fue por los suelos. El Teatro de la Ciudad se llenaba cada vez más. Los queretanos que aman a Carmen Aristegui debían tener una sonrisa en el rostro, ya que no solo los periodistas pasaban por encima de la gente de prensa, sino también ellos.

2.

Se apagaron las luces del Teatro de la Ciudad y por debajo de la pantalla gigante del escenario salió Carmen Aristegui, a lado de Felipe Restrepo, editor de la revista Gatopardo. El Teatro de la Ciudad tuvo una lluvia de aplausos que duró varios segundos. Felipe Restrepo se incorporó hacia su silla. Después Carmen se acercó a darle un beso y un abrazo. Abajo del escenario, varios fotógrafos buscaban el mejor ángulo contrapicado para captar el instante.

Tras el cese de los aplausos, Felipe Restrepo declaró que era un privilegio conversar con una mujer de la valentía de Carmen Aristegui. Lluvia de aplausos. Después dijo que sería bueno empezar hablando sobre lo más comentado de la semana: la invitación del presidente Enrique Peña Nieto hacia Donald Trump, candidato republicano a la presidencia de Estados Unidos, para que viniera a México.

“Estamos ante un hecho político absolutamente inesperado”, comentó Aristegui. “La decisión que tomó el gobierno de Enrique Peña Nieto de invitar a los dos candidatos de los Estados Unidos está totalmente fuera de lógica política…”, añadió. “La historia de esta semana tendríamos que resumirla como: ‘La más grande estupidez política que hemos visto en este sexenio”, remató Carmen. Los aplausos, risas y chiflidos estallaron en el Teatro de la Ciudad. “Y miren que hay varias que compiten”…, agregó, consiguiendo ahora las risas unánimes del público.

Después Carmen dirá: “¿Quién es Donald Trump? ¿Quién asesoró a Peña Nieto? ¿Quién habita en la cabeza de Peña Nieto?”, con lo que logrará muchas más carcajadas. Felipe Restrepo regresará a su cuestionario y le preguntará cómo se podría revertir el efecto que ha tenido en la percepción social el reportaje del plagio que el presidente Enrique Peña Nieto hizo en su tesis para licenciarse como abogado en la Universidad Panamericana.

“Permíteme que te precise algo, Felipe: no es un plagio, es un error metodológico”, comentará Carmen bromeando y la aclamación de carcajadas  volverán a invadir el Teatro de la Ciudad. “¿Crees que haya algo para rescatar de esta tesis?”, le preguntará el editor de Gatopardo. “Hay varias cosas”, dirá Carmen. “De los autores plagiados”, añadirá ella.

Ni en los late night shows habrá mejores risas naturales que aquí. Y es que en el Hay Festival Querétaro, Carmen Aristegui experimenta un sentido del humor que sorprende, lejos de su formalidad a la hora de hablar de la realidad nacional. En sus intervenciones, parece como si Carmen trajera una rutina de comediante que simula no querer hacer reír con lo que cuenta al público, cuando en realidad trae varios chistes en el bolsillo de su pantalón. Mientras Aristegui, con su estilo solemne, critica y contextualiza las fallas del gobierno de Enrique Peña Nieto como presidente de México.

3.

Felipe Restrepo profundiza sobre si el equipo de Carmen Aristegui buscaba algo al publicar el reportaje justo en el momento en que Televisa estrenaría, unas horas después, una nueva barra de noticias en el Canal 2.

“Tanto como calcularlo, no”, responde ella. “Hay cierto grado de coincidencia en el momento en que terminamos la revisión de los textos, contrastados con la tesis de Peña Nieto… Decidimos publicarlo el domingo porque ya estaba listo el reportaje. Había una coincidencia de tiempos y circunstancias de los anuncios que había hecho la principal televisora del país de sus nuevos espacios de comunicación”, explica Aristegui. “Nosotros que estamos en un territorio de, digamos, abstinencia radiofónica...”, agrega, suficiente para que el público se reviente en carcajadas. “Llamémosle así, porque lo de censura ya es un poco…”, retoma Carmen. “Un poco trillado”, complementa Felipe Restrepo y los aplausos se trepan a las paredes del Teatro de la Ciudad.

“Ahora que no estamos en la radio nacional, nos hemos abocado al periodismo digital, en el sitio de noticias que tenemos hemos hecho nuestro mejor esfuerzo”, explica Aristegui. “Sabedores que no tenemos el gran cañón que puede significar la tele o radio abierta, pensamos que sería buena idea hacer un anuncio que teníamos un reportaje que publicaríamos horas después. Hicimos un pequeño video. Alguien me reclamaba que no era para tanto. Pues no hicimos tanto: ¡fue un videíto de 3 minutos que salió en internet!”. Después Felipe Restrepo le preguntará si cree que exista una forma de revertir el rechazo de la sociedad hacia el presidente Peña Nieto por la invitación hacia Donald Trump. “Me temo que no, porque sería tanto como retar a la ley de la gravedad”, responde Aristegui y las carcajadas aparecen mientras el silencio repentino es apagado por cientos de palmas.  

4.

En los siguientes minutos, Carmen Aristegui hablará sobre cómo los asesinatos de periodistas son el peor retrato de un país donde se censura, la libertad de expresión, así como las cantidades millonarias que el gobierno da en publicidad a los medios de comunicación, impactando sus líneas editoriales. La charla la lleva entre opiniones sobre la realidad del país, conceptos periodísticos y bromas que resuenan con las risas del público.  

Antes de que Felipe Restrepo comente que es momento de pasar a las preguntas del público, le pide su opinión sobre el periodismo que toma partida y lleva un punto de vista. “El tema de la objetividad no es algo que le va al periodismo, porque no se le puede pedir objetividad a un sujeto… Lo que sí se le puede pedir es honestidad periodística, ética periodística, responsabilidad periodística. Desde luego, todos los periodistas tenemos una perspectiva, un ángulo, una manera de entender las cosas y eso es lo que le da la subjetividad propia de los seres humanos. En esa subjetividad es lo que daría una diversidad para que la gente pueda identificarse con uno u otro medio de comunicación”, explicará Aristegui.

Ahora, Felipe Restrepo pasará a las preguntas del público, pero por el tiempo pedirá que por favor sean concretas y muy cortas. “¡Eres un tirano, Felipe!”, le dirá Carmen, con el público carcajeándose. “¡Sí, lo sé!”, responderá Felipe. “¡Gran imposición!”, bromeará Carmen. Pero es que ella no se imagina las preguntas que le harán. Tras un desconcierto que dura varios segundos entre las voluntarias del Hay Festival sobre a quién darle el micrófono de las tantas manos que lo piden, llega la primera pregunta.

5.

“Buenas noches”…, dirá la voz de una mujer. “Primero que nada, muchísimas gracias por estar aquí, siempre es un placer, toda mi admiración y reconocimiento, creo que todos los que estamos aquí lo compartimos. Una pregunta muy concreta, no me quiero extender. Creo que todos te extrañamos, extrañamos escuchar tu voz todos los días, porque de alguna manera alientas a la sociedad... ¿Qué planes tienes o qué posibilidad habría de desarrollar un canal público en internet que tenga ciertas características, como la BBC u otros modelos de televisión en el mundo que pudiera recibir financiamiento de la sociedad? Es decir, un buen medio que sea para la sociedad, sin intereses económicos ni políticos, que no sea un modelo estatal ni empresarial. Un modelo que responda a la necesidad de la sociedad, que sea la misma sociedad, creo que todos gustosos podríamos pagar una cantidad por escucharte todos los días. Si cada vez somos más, la cantidad sería más accesible para todos y realmente poder tener periodismo y escucharte todos los días”, concluirá la mujer. Antes habrá recibido un “¡YAAAA!”, de un hombre que resuena en el Teatro de la Ciudad. Pero será opacado con cientos de palmas del público.

Al acabar, Carmen contestará riéndose: “Pues… Hagamos una coperacha y nos compramos el Canal 2”. Ovación total que revienta en carcajadas. “No, me gusta tu pregunta”, retomará Aristegui. “Porque desde luego es lo que tenemos pensado: cómo formar un proyecto que pudiera tener viabilidad para poder sostener una redacción, un equipo de investigaciones especiales. Lo que se requiere son los recursos para sostener una creación de contenidos. No es un asunto fácil ir por esa ruta… Mencionas la BBC. La BBC es una decisión de Estado. Es una televisora modelo pública. Es una apuesta por un espacio de comunicación sostenido por el dinero de los contribuyentes y bueno, es el gran modelo que nos gustaría tener en un país como México… Hay que explorar diferentes modalidades. Nosotros estamos en el análisis de cuál es el mejor camino para tener un espacio más grande que el que ahora tenemos en la página de noticias. Y la idea es que podamos terminar de diseñar el mejor modelo posible para hacer un proyecto editorial que sea vigoroso, fuerte e independiente que nos permita ofrecer reportajes, debates, contenidos a nuestra audiencia. Ya les contaremos cuando tengamos armado completo. Gracias por la idea y desde luego me la llevo en la bolsa”, concluirá Aristegui, simulando que se mete la idea en la bolsa del pantalón. Aplausos.  

“Buenas noches, Carmen”, dirá la voz de un hombre del público. “Primero que nada queremos decirte que te amamos. Somos millones los que te amamos”. Los aplausos se vuelven a apoderar del Teatro de la Ciudad. “¡Conste que lo digo en nombre mi esposa, mis hijos, mis hijas, todos y todas!”, comentará el hombre con risas del público. “Ahora sí, Carmen, te amamos, queremos que te vaya bien. Esos millones que te amamos, quiero que tú los uses como forma de negociar con los anunciantes. Ustedes necesitan dinero para trabajar. Es una forma, ustedes pueden negociar para todas las personas que buscamos información fidedigna, que necesitamos un contrapeso. ¡No podemos esperar, ya es demasiado! Sí queremos que cuentes con nosotros. Por otro lado, me gustaría que también hicieras más investigación. Por ejemplo, ¿a quién se le compra la gasolina? Más del 60% de la gasolina se compra del extranjero, ¿a quién se le compra..?”

“¡La pregunta, por favor!”, interviene Felipe Restrepo. “Básicamente la pregunta es esa. Bueno, más bien quisiéramos que se hiciera esa investigación: a quién se le compra la gasolina”. “Agradezco el tema”, dirá Carmen. “Muchas gracias”, añadirá el hombre. “Sí, muchas gracias a ti”, responderá Carmen. Silencio… Aplausos.

“¡Ya estamos!…”, dirá Felipe Restrepo. “Muy buenas noches, señora Carmen”, se oirá la voz de otro hombre. “¿Cuál es tu nombre?”, preguntará Carmen. “Carlos Gómez, empresario y mercadólogo… Hace un rato usted respondía la pregunta de cómo contrarrestar este agravio que ha sucedido y contestaba que es como desafiar las leyes de la gravedad. Yo creo que usted está haciendo algo importante con el valor que tiene… ¿Cuál es el mensaje que nos puede dar a las mujeres, a los hombres, a los jóvenes que estamos interesados en hacer algo diferente pero hacerlo con ese valor y la honestidad con que usted se maneja?”.

“Pues, gracias por el comentario”, dirá Carmen. “Creo que es una buena forma de cerrar el encuentro. Eso de preguntarnos: ‘¿Qué hacer?’ Ciertamente, sí nos está dominando la desesperanza, el desencanto, el enojo, la ira, el conjunto de sentimientos que pueda cruzar una ciudadanía con el panorama que está viviendo. Se agolpan un conjunto de situaciones que están relacionadas con la violencia, el crimen organizado, la situación económica, la caída de los precios del petróleo, recortes presupuestales, con las tonterías políticas como recibir a Donald Trump… Tenemos que tener un estímulo desarrollado por nosotros mismos para cambiar el estado de cosas que hoy impera en nuestro país. La sociedad mexicana no puede seguir siendo testigo, nos toca hacer. Nos toca pensar, reflexionar, debatir y hacer cosas, en el ámbito individual, colectivo, vecinal, en todos los modos posibles que podamos incidir, en cambiar el estado de cosas en México. Si en verdad queremos hacer un país democrático, si en verdad queremos hacer un país libre, un país justo, un país con una ciudadanía actuante, pues hay que hacer algo para que eso ocurra y eso, en todos los sentidos, debe involucrar a la sociedad. Es decir, a todos nosotros”, concluye Aristegui. Ovación total.

“¡Siento mucho, soy el malo de la película!”, dirá Felipe Restrepo. “¡Muchísimas gracias a todos, muchísimas gracias a Carmen!”, añadirá el editor de la revista Gatopardo, levantándose del sillón para abrazar a Carmen como al inicio de la charla. “¡Muchas gracias a todos! ¡Gracias, Querétaro!”, finalizará Carmen, quien de inmediato recibe una rosa de una de las voluntarias del Hay Festival. Los fotógrafos se reúnen hacia el escenario para retratar a Carmen Aristegui, así como personas del público le piden una selfie. Entretanto, ¿todos los queretanos se irán felices al llevarse la sesión de preguntas, sin posibilidad de que la gente de Prensa preguntara algo a Carmen Aristegui? ¿Todos los queretanos -que ahora vacían el Teatro de la Ciudad- amarán a Carmen con la misma admiración de quienes le externaron sus inquietudes? ¿Todos los mexicanos seguidores de su periodismo estarán enamorados de ella? La única certeza de esta charla del Hay Festival Querétaro, es que Carmen disfruta de su público y les da selfies.